domingo, 12 de febrero de 2012

Aprendiendo a ser feliz


Cuando era chica mi mamá me enseñó algo que no entendí ese día pero que un par de décadas más tarde me sigue ayudando...
Una tarde íbamos de camino a algún lugar (no recuerdo donde) y yo insistía con ir a la plaza... no teníamos tiempo y si me bajaba del auto seguramente me iba a ensuciar y despeinar; así es que ella hizo algo simplemente brillante, estacionó el auto al lado de la plaza y me dijo " mirá como se divierten esos chicos. Aprendé a disfrutar con la felicidad de los demás"... En ese momento me pareció cruel, me enojé con ella y no pude entender lo que quería mostrarme, pero con el tiempo me fui dando cuenta que aunque a veces no nos sintamos del todo bien, la felicidad de un ser querido puede llenarnos de dicha y hacer que nos olvidemos de nuestras miserias cotidianas. Compartir los logros y celebrar el crecimiento de quienes queremos nos hace participes de su felicidad... aunque la propia dicha a veces parezca demorar demasiado en llegar.

GRACIAS MÁ!


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